9/7/14

Lo bueno de “La Princesa Sofía” (Publicado originalmente en Revista CineAndCine)

Desde hace tiempo muchas son las críticas que han recibido las producciones Disney, en parte, por fomentar un estilo de vida irreal y sugerir un ideal de belleza falso. Han promovido personajes para quienes la dulzura, la sumisión y la belleza eran suficientes para triunfar en la vida.
La serie “La Princesa Sofía”, spin-off de La Cenicienta, se presenta como una propuesta para preescolares en la que hay una princesa, sí, pero no igual a las anteriores, esta no fue creada con la necesidad de un príncipe ni se vale de su belleza para ser feliz. Se centra en valores como la honestidad, la superación, la tolerancia, y la disponibilidad de ayudar a los demás.

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“La Princesa Sofía” nace a finales de 2012 y el argumento trata sobre una niña que se convierte en una princesa cuando su madre se casa con un rey. Es hija de una madre soltera, con pocos recursos, y al cambiar de vida debe aprender cómo ser una buena princesa. Para ello cuenta con la ayuda de tres hadas mágicas que son las profesoras de la Escuela de Príncipes y Princesas del reino.

Frente a las críticas, y según Nancy Kanter Vicepresidente Serior y Gerente General de Disney Junior Worldwide, la marca es consciente de que debe cambiar de rumbo y alejarse del tópico. Comenta en su blog: “Los niños aprenden de todo lo que les rodea: los padres, la familia, la escuela, los amigos y los medios de comunicación. Es vital que las cuestiones sociales clave sean concebidas de manera apropiada. Desde muy temprana edad, a los chicos se les debe enseñar acerca de los problemas sociales, cuál es la mejor manera de hacer amigos, de ser honestos… Es importante que se les enseñe que da igual lo que llevan puesto, lo que hay en su interior es lo que los hace especiales”. Suscribimos lo que apunta Kanter en cuanto a que las historias contadas a los niños a través de cualquier medio, influyen en su comportamiento y actitud; de allí la importancia de los modelos presentes en los programas y libros a los que tienen acceso.

Lo cierto es que el origen fue la película Sofia the First: Once Upon a Princess, que supuso realmente el piloto de la serie. Ya para entonces comenzaron las controversias y especulaciones, incluyendo una en la que se vinculaba tal origen con la realeza española. Pero la polémica más sonada fue una en la que se acusó a Disney por hacer alarde de que la princesa Sofía era latina, comentaron que otros personajes tuvieron sus orígenes marcados geográficamente como Tiana (afroamericana) o Mulán (asiática). Pero el personaje no lo es en realidad. Fue necesaria entonces una aclaratoria por parte de la producción ejecutiva en la que se recordaba que el mundo Disney crea personajes de fantasía que no representan específicamente las culturas del mundo: “Es una princesa de herencia mixta que vive en un mundo de fantasía. Su madre originalmente viene de un reino encantado inspirado en España y su padre biológico vino de un reino encantado que fue inspirado en Escandinavia”.

El creador y coproductor ejecutivo de La Princesa Sofía es Craig Gerber, director de un cortometraje premiado -“Hang Time”- y coguionista en The Pirate Fairy (2014), además de padre de dos niños. Señala que Disney Junior le solicitó que escribiera una serie sobre una joven princesa, así que solo le quedaba una historia por inventar. Confiesa que ver a sus dos hijos pequeños, y a los amigos de ellos, disfrutando de juegos de rol, haciéndose pasar por otras personas, le inspiró suficientemente. Confió en que podía crear un show en un mundo fantástico que incluyera valores. En otras palabras es una serie realizada desde la perspectiva de un padre. Eso sí, quiso librarse de las críticas feministas por los que se propuso crear un personaje aventurero, valiente, audaz, curioso, y que defendiera lo que piensa que es correcto; cualidades valiosas tanto en niñas como en niños. Esas mismas características y otras como la de conseguir lo que uno se proponga en la vida, nos recuerdan a una princesa disímil, más bien una antiprincesa, Brave (Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios). En esta oportunidad no se trata de comparar los personajes en sí (necesitaríamos otro artículo), sino de recordar que coinciden en algunos de los valores que muestran.


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Pero a pesar de esto la serie tiene su lado menos bueno (no cabe el apelativo “oscuro”). Contrario a lo que se propuso Gerber, la marca ha desaprovechado los valores de este personaje y ofrece en su sitio web una página de juegos de la serie totalmente triviales, del tipo “cómo andar por la alfombra roja real”, “la fiesta de los pastelitos” o “los trucos mágicos de Sofía”. El hecho de que estos juegos tengan como objetivo a niños entre 2 a 6 años, no significa que tengan que ser superficiales, sino todo lo contrario es una excelente oportunidad para proponer juegos creativos e inteligentes. Una buena idea hubiera sido darles el sentido original de la serie basado en aprendizaje de actitudes positivas y lecciones de vida. No solo de entretenimiento vive el niño.

Pero como no quiero cerrar con ese lado triste, nos quedamos con los capítulos de la serie donde Sofía comparte, es considerada, alegre, habla con los animales y siempre deja un buen recuerdo entre sus amigos puesto que no duda en ayudarles cuando están en apuros.

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Publicado originalmente en Revista CineAndCine